¿Cómo puede salir de la misma fuente, AGUA DULCE Y AGUA SALADA? Preguntas que me hacen por el facebook...

Comienzo con el siguiente himno que cantamos anoche en la Iglesia, el cual se llama "Señor, Tú me llamas" y me recordó a mi infancia, cuando mi mamá cantaba a dueto con una de sus amigas de la Iglesia...

Señor,
tú me llamas por mi nombre,
desde lejos;
por mi nombre, cada día tú me llamas...

Señor,
tú me ofreces una vida
santa y limpia,
una vida sin pecado y sin maldad.
Señor,
¡Nada tengo para darte!
solamente te ofrezco mi vida
para que la uses tú,

Señor,
hazme hoy un siervo útil
que anuncie el mensaje,
el mensaje de la cruz...

Señor,
tú me llamas por mi nombre,
desde lejos;
por mi nombre, cada día tu me llamas...
 
¿Está interesante la letra, verdad?
 
Sin embargo, una amiga (a la cual le omitiré el nombre) me preguntó ´¿Cómo es posible que, de la misma fuente, salga agua dulce y agua salada? Ésta es la respuesta a lo que me preguntó.
 
En primer instancia, para muchos cristianoides que habitan en mi página de facebook, preguntar el por qué de las cosas es PECADO, porque Dios, en su soberana voluntad tiene TODO predestinado para nosotros. Sin embargo, le pregunto a mi cuata, ¿Para qué dejó - entonces - el libre albedrío?

Basándome en la misma base bíblica de Santiago 3, versículos del 1 al 12; comprendo la dualidad con la cual podemos bendecir o maldecir con el uso irracional de nuestra lengua. ¿Cierto?


Sin embargo, creo pertinente aclarar lo siguiente:

Si nos basamos estrictamente a los versículos, ella se referirá a que yo "critico" mucho. Pero, si yo critico, lo hago con bases reales para poder hacer hincapié en reconocer el trabajo de alguien, o hacerle ver sus errores. En ningún momento - creo yo - estoy siendo hipócrita, es algo que no figura entre mi conducta diaria.
 
No puedo criticar a alguien que esté haciendo las cosas mal, y sonreírle todo el tiempo. Simple y sencillamente ¡NO PUEDO!
 
Por tanto, si mi discurso es chocante para algunas personas, es porque no están acostumbradas a a que los demás les digan las cosas en su cara, de frente y sin tapujos. ¿Por qué decir la verdad resulta ganarse enemigos en éste mundo?
 
Me puse a analizar mis últimos comentarios en el facebook, y sí; todos giran alrededor de lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza y las injusticias sociales propagadas por la avaricia del cristianoide del siglo XXI, el cual pide más dinero, más bienes, más ganancias, pero MENOS compromiso con Dios, con el necesitado, con el pobre, con la viuda, incluso; con el mismo gobierno.
 
"Por sus frutos, los conoceréis" (Mateo 7: 16 - 20) exclama un versículo utilizado por los cristianos a lo largo del tiempo, en alusión de la obra visible que los mismos realizan en el entorno donde se desenvuelven. 

Yo me pregunto, ¿Alguna vez, alguien le dijo lo mismo (que, de él brotaba agua dulce y agua amarga) a Martín Lutero, cuando posteó y publicó sus 95 tesis al respecto de las injusticias de la iglesia católica romana y sus indulgencias y oscurantismo para el pueblo? Él vino y debatió con base bíblica ante los arzobispos y la misma Iglesia, sobre todo el negocio que se conformó en nombre de Dios...

Y, si bien; muchas veces he criticado la proliferación de la iglesia evangélica en el país, basándome en el hecho de que - la misma - no tiene injerencia directa en la transformación social del país y de su feligresía (más sí del pastorado abusivo y aprovechado de la necesidad inherente de buscar al Ser Supremo) no lo hago con el afán de criticar los ministerios, sino por la utilización del evangelio como medida sustitutiva al trabajo y obtener así "beneficios" económicos, en el "nombre de Dios".

Yo no puedo decir que soy un santo, pero, algún día llegaré a al estatura de la plenitud de Cristo, cuidando mis pasos y dando buen testimonio a los demás, siendo yo mismo y no aparentando tener mil caras, para quedar bien con diversos grupos de personas hipócritas calientabancas de los templos de todos los rincones del país.

Por éso, vuelvo al inicio de mi debate: ¿Puede brotar de una misma fuente, agua dulce y agua salada?
Contesto: Sí, puede darse, pero; ¡Ése no es mi caso!
 
De todos modos, sería bueno debatirlo personalmente con ella, para que me explique el contexto en el cual me dijo ésas palabras, bueno; si es que se anima a enfrentarme y debatirme abiertamente y sin afán de ofenderse con lo que pueda decirle, con Biblia en mano...


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