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Mostrando entradas de septiembre 29, 2013

30.

Sedujiste cada poro del lienzo de mi piel,
plasmando poesía
con el vaivén de tus pestañas
y dos faroles parlanchines
que desarmaron todo.

Dejaste tu huella dactilar impregnada
en cada recorrido de tu lengua
por mi cuello,
como columna serliana
por tus incontables besos ofrecidos.

Hilvanaste cada uno de mis pensamientos
y diseñaste tu alfombra persa,
rica en colorido,
más carente de contenido
porque no estaba ahí.

Encontré mi norte,
hacia el sur,
aislado y absorto:
donde ya no puedes verme.

Lluvia.

Imagen
Dicen que
los besos recibidos en tu regazo
son cálidos y románticos

y que tu compañía en la madrugada
es la mejor consejera
o la ocasión propicia
para una taza de chocolate.

Que rebalsas pensamientos efímeros
navegables, en un barco de papel

Que haces germinar la rima de éste verso
como aluvión de puntos y comas
que se deslizan por mis dedos
con trazos sinuosos sobre tu pelo.

Dicen, de tí,
que carcomes los cimientos
en la oquedad de la sonrisa que sucumbe
a tus movimientos siniestros
que destilan por la pared.

En el silencio inducido
por el ritmo y compás de espera
que resuena acá en mi lecho,
Expreso:

Lluvia:

¡Esperé por tí!






Boceto.

Quiero descifrar,
en tus ojos,
el umbral de los caminos
donde quiero perderme.

¡En tu mirada!

Recorrer milimétricamente tu torso
para descubrir, por vez primera;
cada una de las razones
del por qué dar el siguiente paso.

Darte un beso,
robarte el aliento:
sentir tus labios
y mojar tus sueños

Tomar tu mano
decir: te quiero,
mientras mi lengua recorre tu cuello
devolviéndote a la vida

descubriendo, en una habitación:
el mismo cielo
nosotros dos.

Asociación.

ASOCIACIÓN.

Cuando nos ven
En cualquier pista,
La química diluye el piso;
Los cuerpos hablan
Y se funden en un cross
Girando a mil revoluciones por minuto.

Cuando caminamos por el parque,
Dieciséis megapíxeles y un flashazo
pone en evidencia
el lenguaje visual inexpresivo
de nuestros labios.

Vaivenes corporales denotan
En cada milímetro de piel,
Lo que nadie conoce
AL SUCUMBIR del frenesí.

Tú y yo estamos asociados,

Como sístole y diástole
Y nuestros cuerpos desconocen
Las fronteras impuestas
Por las normas de los dioses
Que alejan a los amantes
Con la iridiscencia del alba.